Tiene que llover

 

 

 

 

Tiene que llover, tiene que llover, tiene que llover…

El Agua con sus ciclos constituye uno de los elementos más importantes para la vida en nuestra casa común: la Tierra. Nuestro futuro dependerá en gran medida de como gestionemos y respetemos todos los recorridos que el agua realiza en los ecosistemas que nos acogen y permiten vivir.

En Ávila no hace mucho se anunciaba una infraestructura para realizar una captación de agua en las Cogotas, o sea aguas abajo de la ciudad, donde se vierte el agua de la depuradora, para ser bombeada a la estación potabilizadora, con un coste de 8 millones de euros, sin contar los costes de bombeo, dado que el agua tiene que recorrer más de 8 km y hasta 150 metros de desnivel, y de potabilización dado que esta agua no proviene de una fuente prístina sino de un pantano al que desagua una depuradora, o sea agua residual depurada unida a agua de lluvia y a veces a agua residual no depurada, desbordada con las tormentas, que después se va a potabilizar.

Por otro lado, en Ávila por efecto del cambio climático cada vez la precipitación se produce con menos frecuencia, pero con más intensidad y esto hace que como una parte importante de la ciudad no tiene separada el agua de lluvia del agua residual y como la capacidad de recogida es limitada se ve desbordada la red de alcantarillado, expulsando agua residual mezclada con agua de lluvia a diferentes lugares de la ciudad. Finalmente, alcanza el río que lleva entonces agua sucia al pantano de Fuentes Claras, lugar donde actualmente captamos agua para potabilizar y beber y al de las Cogotas sin pasar por la depuradora, lugar donde en un futuro destinaremos 8 millones de euros, 1300 millones de las antiguas pesetas, para bombear agua para ser potabilizada y bebida.

Entre estos sitios donde se desborda el agua residual del alcantarillado está el que se muestra en la fotografía que realmente no es la nueva piscina que se prevé construir en Ávila, sino que es el patio anegado del colegio Juan de Yepes, donde los niños acuden a clase de lunes a viernes, donde podrán apreciar que el agua residual no es incolora, no es inodora, espero que nadie aprecie que tampoco es insípida.

Siempre se responde que claro cuando llueve intensamente el agua desborda las cañerías, pero habrá que tener en cuenta que cada vez lloverá de forma más torrencial y estos problemas serán más intensos. Pero volvamos al principio, hace poco se anunciaba una infraestructura para llevar agua de mala calidad para ser potabilizada y después bebida con una inversión excesiva y posiblemente innecesaria y sin embargo nadie plantea un encuentro de técnicos y de ciudadanos, de las distintas administraciones con responsabilidad y de las personas que bebemos el agua para analizar el conjunto del ciclo del agua en Ávila y buscar soluciones racionales y consensuadas a los problemas.
¿Se han preguntado los gestores de lo público, o sea los que gestionan lo que es de todos, que los ciudadanos ya tenemos mayoría de edad democrática para participar en el desarrollo de la Ciudad de la que formamos parte?
Tiene que llover… a Cántaros.

Fdo. Francisco del Río Fernández.
Ciudadano, médico de familia y diplomado en sanidad.

Ávila 8 de mayo de 2018
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